El Psicoanalista - 6/2/2012
el psicoanalista
NOTA INTRODUCTORIA A ESTE BLOG
Santiago Barrios Vásquez
Bogotá, 6/2/2012?
Según el epistolario de Ludwig Van Beethoven, era un hombre activo en la promoción y la venta de su obra, de modo que no solo fue un genio prolífico de la música, también tuvo éxito económico. Resulta que en este hermoso libro encontré, entre otras, una carta suya de 1804, dirigida a N Simrock, en Bonn. Se trataba de un editor dedicado a publicar partituras, a quien le rogaba que por favor lanzara pronto al mercado la versión impresa de la Sonata Kreutzer. De modo que le explicó la obra, la defendió, la aclaró, la precisó, le dio contexto, y hasta enfatizó que le había dado ese nombre a la pieza en honor al gran violinista de la época, en Viena, quien además era un hombre de altos valores morales y de un encanto personal inigualable.
En aquel entonces, los ingresos de un músico provenían en parte de la venta de sus partituras. Desde hacía unos cuatrocientos años, la imprenta de Gutenberg había abierto la puerta para publicar a gran escala. Resulta que la música de cámara era popular entre las familias de medios, se reunían en la sala de música de sus residencias palaciegas para interpretarlas al atardecer, antes de servir la comida. En cambio las sinfonías, generaban ingresos por concepto de los conciertos que interpretaban orquestas multitudinarias en los teatros ante el público general. Pero la mayor parte de su sustento, o al menos la más estable, venía de algún patrono, ya fuera laico o religioso, noble o burgués, en todo caso, un mecenas que se encargara de la manutención del artista. De modo que Beethoven logró un estipendio acorde a sus necesidades.

Y, como él, muchos otros tuvieron oportunidad de vivir decorosamente con lo que sus artes producían, tal es el caso de Shakespeare, Miguel Ángel y Picasso. Pero en la medida en que la revolución industrial se extendió, hubo progreso y desarrollo, aparecieron nuevas maneras de llevar el arte a públicos más amplios, a precios más módicos. Entonces a través del disco, el radio, la televisión y el cine, innumerables artistas alcanzaron logros económicos asombrosos. Aparecieron en el mundo las celebridades, y por supuesto, los paparazzi que narran sus aventuras a la gente fascinada con sus vidas hermosas y privilegiadas.
Así que afirmar que el arte es una vocación, no un negocio, es una exageración romántica. Sin embargo, no todos los artistas han tenido la habilidad de penetrar mercados, digamos que han carecido del morbo empresarial requerido, verbigracia, Cervantes, Van Gogh, Joyce, en fin, en muchos casos las obras solo adquirieron valor póstumamente. De modo que cabe preguntarse, por qué unos artistas tienen mejor desempeño económico que otros.
El mundo del arte agrupa incontables personas con estructuras de personalidad particular. De manera que nada es más equivocado que decir, los artistas son temperamentales, son sensibles, son pobres, ricos o cualquier otra generalización. Parecería más bien que todo depende de rasgos del carácter, del orden, digamos, algunos de ellos tienen un contacto con la realidad que los lleva a ser empresarios, no solo nefelibatas. El secreto estaría en una combinación, un equilibrio entre su creatividad notable y un sentido práctico de la vida. Después de todo, como es bien sabido, la labor creativa es una actividad solitaria que en un diez por ciento depende de la inspiración y el talento, y en un noventa por ciento, del trabajo constante y el ingenio. Pero, en todo caso, no faltan quienes insisten en que el éxito económico de los artistas se debe a las conexiones, a las relaciones públicas, mientras otros afirman simple y llanamente que obedece a las fuerzas del destino, a la voluntad de las divinidades.
Sin embargo, soy de los que piensan que el ser humano tiene cierta libertad para forjar su propio albedrío. Rossini y Wagner, por ejemplo, a través de sus óperas alcanzaron notoriedad en sus países, Italia y Alemania, y fueron prósperos. Un día, Rossini fue a visitar a Wagner. El encuentro resultó más bien destemplado, se aburrieron: mientras Wagner era serio, trascendental, meticuloso, disciplinado y estoico, Rossini era un gran conversador, un inventor continuo de chistes y bromas magníficas, además era afecto de la buena mesa y del vino de todo tipo, y le encantaban las mujeres ligeras, junto con la parranda en general. ¡Más nunca volvieron a encontrarse!

Hasta que en la actualidad, en los tiempos de la Internet, el MP3, el tablet, en esta época en que los computadores ya no son solo para usar sobre el escritorio, también son prendas para vestir, el mundo es todavía más abierto al arte. Los mercados están maduros, tienen rutas ya conocidas y establecidas por recorrer, como en el caso de la pintura y la escultura, en que la Internet muestra las obras al público por todo el mundo, ofreciendo alternativas para el artista desconocido que quiere promover su obra. Además a través de las galerías es posible exhibirla, entrar en contacto con otros artistas, participar en ferias, muestras, bienales y subastas, eventos que promueven al creador, mientras el precio de su obra se establece según las leyes universales de la oferta y la demanda, protegiendo la inversión del comprador. Porque invertir en arte se parece mucho a la bolsa de valores: siempre es recomendable estudiar, conocer al artista, su trayectoria, el comportamiento de sus precios, si es joven o experimentado, todo esto con la finalidad de que la compra se ajuste a las expectativas económicas del inversionista.
Pero en otras formas del arte el progreso también ha influido de manera decidida. La World Wide Web abrió oportunidades al crear la posibilidad de publicar videos y distribuir música, uno de los grandes logros que se le atribuyen a Steve Jobs. De modo que ahora se puede llegar directamente al consumidor a través de los recursos de la red que les permiten publicar y vender, incluso sin la intermediación de las disqueras.

Y el mundo de las letras también cambió. Los eBooks permitieron comprar libros en cualquier lugar del mundo, sin la intermediación de editoriales y distribuidores, rápidamente, sin ocupar espacio en una biblioteca y, por supuesto, más económicos. Claro que sin el prestigio del papel impreso. ¡Nada es completo en la vida! Incluso algunos comentaristas consideran más respetable una columna en papel que un blog, por ejemplo. Pero mi conjetura es que este es una maravilla de medio de comunicación, que hasta construye comunidades virtuales, luego de haber publicado blogs durante casi cuatro años en el website de la revista Semana, y de que esos textos se hayan leído en varios países de América, Europa, Asia y Oceanía. Observación que expreso con convicción. Una noche me encontré en cine, aquí en Bogotá, con una amiga a quien conocí en Facebook, estaba de vacaciones aquí, puesto que vivía en Nueva Guinea, y me contó que seguía mis blogs desde su casa. No me vanaglorio. Me siento agradecido, y sobre todo, sorprendido con los alcances de esta herramienta prodigiosa.
De manera que me alegra mucho participar en este nuevo espacio en la página web de Arte Consultores. Y con este blog introductorio inicio una serie de textos relacionados con el arte, que, debo aclarar desde ya, no son de un experto en el tema. Se trata reflexiones amigables de un médico, psicoanalista, de aspiraciones literarias, que espero sean de su interés, y tal vez, de su agrado.
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Reply #3 on : Tue February 07, 2012, 18:20:00